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Habitualmente las intoxicaciones por alimentos suelen producirse cuando se viaja a países en vías de desarrollo, que carecen de regulaciones estrictas en beneficio de la salud humana, como las que tenemos en España y en la Unión Europea. Independientemente de cuál sea el destino (países exóticos o países de nuestro entorno), repasar algunos consejos básicos sobre cómo prevenirlas puede ser útil para refrescar cómo proceder con los alimentos y bebidas cuando te desplaces al extranjero.

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Lo más seguro es comer en sitios de buena reputación: cadenas de restaurantes, hamburgueserías o franquicias son un espacio seguro, con menús y calidades muy similares (por no decir iguales) a las de aquí, aunque desde luego esto no supondrá para el viajero la misma inmersión en la cultura que estamos visitando.

Evita la comida de puestos callejeros: Es preferible no consumir alimentos comercializados en puestos ambulantes, ya que en muchos no están sujetos a inspecciones, elevándose por tanto el riesgo de adquirir comestibles de baja calidad o en mal estado. Hacer un reconocimiento rápido del restaurante nos puede ofrecer bastante información sobre la calidad de su oferta culinaria. Comprobemos la limpieza en general de suelos y mostradores, utensilios de cocina, mesas y manteles, protección de los alimentos expuestos frente a insectos voladores y la higiene y apariencia del personal que atiende al público.

Evita alimentos crudos: Lo mejor es consumir alimentos calientes o cocidos, con los que se minimizan las posibilidades de sufrir una intoxicación. La comida cruda que pueda ser pelada (plátanos, naranjas, etc.) también es una buena opción.

Cuidado con los lácteos sin pasteurizar y el marisco, que puede no haber sido lavado apropiadamente y podría contener elementos contaminantes de las aguas locales. La bebida (cerveza, refrescos y, sobre todo, el agua) consumirla siempre que embotellada y comprobando que el precinto del tapón no hayan sido abiertos sin estar nosotros delante. Nunca consumir bebidas de grifo y cuidado también con los cubitos de hielo.

Asimismo, rechaza alimentos envasados o en latas que puedan estar abolladas u oxidadas. El riesgo de una intoxicación alimentaria está en proporción directa con la cantidad de comida contaminada que ingiramos. Una ración pequeña de alimentos en mal estado nos provocará una intoxicación de baja intensidad que, en muchos casos, nuestro organismo podrá dominar sin problemas.

Lavarse las manos antes de las comidas, así reducirás las bacterias y gérmenes con los que puedas haber entrado en contacto, impidiendo que se introduzcan en tu organismo al coger un alimento e ingerirlo. Las toallitas húmedas con alcohol son recomendables por si no encuentras dónde lavarte las manos.

Si sigues alguna dieta especial, estás en estado, eres mayor de 65 años o tienes intolerancia a algún tipo de alimento, lo más adecuado es consultar con un médico, quien te proporcionará los mejores consejos o tratamientos para contrarrestar una posible intoxicación.

Si a pesar de todo ello, sobreviene una intoxicación y aparen síntomas como nauseas, vómitos, dolor abdominal, diarrea o fiebre, lo mejor es no ingerir nada durante unas horas o días y así para dejar en reposo el aparato digestivo, y beber abundantes líquidos con minerales y electrolitos para evitar la deshidratación. Si con esto no se soluciona el cuadro se debe consultar siempre a un médico. En caso de necesitar asistencia médica, con un seguro de viaje con cobertura de gastos médicos está garantizada la asistencia médica en todo el mundo y, llegado el caso, la repatriación de las personas afectadas y de sus familiares y/o acompañantes Consulta cualquiera de nuestros seguros con cobertura médica.

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